sábado, 29 de marzo de 2008

OTRO AGUSTIN SE REPORTA CON ALEJO MORALES

Para combatir el mal humor su noticiero favorito grandesmontañas le comparte esta perla del humor histórico...


"BUZÓN DEL LECTOR DE IVAN ESPINOZA HERMIDA

Estimado Hugo:
En la pagina que tan atinadamente representas y escribes como corresponsal de esta region, he visto que, segun el Senador Pablo Gomez, Los Tratados de Cordoba no representan nada para la historia de Mexico, lo cual a mi como Cordobes me ha causado molestia, te escribo para que por medio de esta pagina le digamos todos los Cordobeses al Sr. Pablo Gomez lo siguiente:
Sr. Pablo Gomez
Mi pregunta es si usted no sabe el significado de la palabra CONSUMACION, el 24 de Agosto de 1821 SE FIRMAN LOS TRATADOS DE CORDOBA CON LO QUE SE DA POR HECHO EN ESE MOMENTO (y lamento mucho que usted no haya estado ahi para constatarlo) LA CONSUMACION DE LA INDEPENDENCIA DE MEXICO, entonces, ¿ahora usted nos va a decir a todos los mexicanos que el 27 DE SEPTIEMBRE DE 1821 se debe proclamar como?, ¿Inicio del Imperio Mexicano? ¿o acaso ya no debemos celebrar mas la CONSUMACION DE LA INDEPENDENCIA?
MUCHAS GRACIAS SR. PABLO POR SUS CLASES DE HISTORIA DE MEXICO. AHHH otra pregunta mas, ¿A QUE ESCUELA FUE USTED? o acaso le enseñaron Historia de Mexico en el Extranjero?
Muchas Gracias Hugo Morales por seguir escuchando a tus lectores.
Atentamente
Iván Espinosa UN CORDOBES VERDADERAMENTE ORGULLOSO DE CORDOBA, VER."



Un comentario de agradecimiento a Don Hugo Alejo:

Estimado Hugo:
Despues de leer la carta del lector Ivan espinoza Hermida mis hijos, orgullosamente cordobeses, me han pedido que por favor los matricule en la misma escuela que haya ido este lector Ivan Espinoza Hermida pero no para estudiar ahí, sino para desatornillarse de risa.
Me dicen, (e ilustran) que ellos saben que no existen los Tratados de Córdoba, como escribe el lector Ivan, ya que sólo existe un tratado, asi en singular, y que ellos han visto una réplica en el Palacio Muncipal de Córdoba, y les consta que sólo es un Tratado y que no hubo varios tratados.
Tambien les dio mucha risa la carta de Ivan porque no creen que el dicho tratado se haya "consumado" ninguna independencia de México, porque el punto III del tratado dice: "Será llamado a reinar en el Imperio Mexicano(previo juramento que designa el artículo 4o. del plan) en primer lugar el señor don Fernando VII, rey católico de España; y por su renuncia o no admisión, el Serenísimo Señor infante don Carlos; por su renuncia o no admisión, el Serenísimo Señor... "
¿Una independecia se consuma dejando como rey a la misma persona de las que se desconsuma? ¡Que barbaridad! es para morirse de risa ir a una escuela donde eso se enseña.
Ya mis hijos mejor me remitieron al Tomo VI de "México a Través de los Siglos" páginas 350 y 351 donde Don Vicente Riva Palacio publica que el Tratado de Córdoba no fue sino la ratificación del Plan de Iguala y que el tal tratado es esencialmente nulo, pues el caracter de capitán general y jefe superior político que tenía O´Donojú era insuficiente para celebrar un contrato de tanta entidad.
Ya mis hijos sostienen que más que el Tratado de Córdoba fue un Maltratado de Córdoba.
En fin, lo felicito Don Hugo porque su esfuerzo informativo no deja de tener diversión y buen humor histórico.

Atentamente: Fco. Javier Chaín Revuelta



Como apéndice se reproduce aqui el texto del Tratado:


TRATADOS DE CÓRDOBA(Agosto 24 de 1821)
TRATADOS CELEBRADOS EN LA VILLA DE CÓRDOBA EL 24 DEL PRESENTE, ENTRE LOS SEÑORES DON JUAN DE O'DONOJÚ, TENIENTE GENERAL DE LOS EJÉRCITOS DE ESPAÑA, Y DON AGUSTÍN DE ITURBIDE, PRIMER JEFE DEL EJÉRCITO IMPERIAL MEXICANO DE LAS TRES GARANTÍAS.
Pronunciada por Nueva España la independencia de la antigua, teniendo un ejército que sostuviese este pronunciamiento, decididas por él las provincias del reino, sitiada la capital en donde se había depuesto a la autoridad legítima, y cuando sólo quedaban por el gobierno europeo las plazas de Veracruz y Acapulco, desguarnecidas y sin medios de resistir a un sitio bien dirigido y que durase algún tiempo, llegó al primer puerto el teniente general don Juan de O'Donojú, con el carácter y representación de capitán general y jefe superior político de este reino, nombrado por S.M., quien deseoso de evitar los males que afligen a los pueblos en alteraciones de esta clase, y tratando de conciliar los intereses de ambas Españas, invitó a una entrevista al primer jefe del ejército imperial don Agustín de Iturbide, en la que se discutiese el gran negocio de la independencia, desatando sin romper los vínculos que unieron a los dos continentes. Verificóse la entrevista en la villa de Córdoba el 24 de Agosto de 1821, y con la representación de su carácter el primero, y la del Imperio mexicano el segundo, después de haber conferenciado detenidamente sobre lo que más convenía a una y otra nación, atendido el estado actual y las últimas ocurrencias, convinieron en los artículos siguientes, que firmaron por duplicado para darles toda la consolidación de que son capaces esta clase de documentos, conservando un original cada uno en su poder para mayor seguridad y validación:
I. Esta América se reconocerá por nación soberana e independiente, y se llamará en lo sucesivo "Imperio Mexicano".
II. El gobierno del Imperio será monárquico constitucional moderado.
III. Será llamado a reinar en el Imperio mexicano (previo juramento que designa el artículo 4º del plan), en primer lugar el señor don Fernando VII, rey católico de España; y por su renuncia o no admisión, su hermano el Serenísimo Señor infante don Carlos; por su renuncia o no admisión, el Serenísimo Señor infante don Francisco de Paula; por su renuncia o no admisión, el Serenísimo Señor don Carlos Luis, infante de España, antes heredero de Etruria, hoy de Luca; y por renuncia o no admisión de éste, el que las Cortes del Imperio designen..
IV. El emperador fijará su corte en México, que será la capital del Imperio.
V. Se nombrarán dos comisionados por el Excelentísimo Señor O'Donojú, los que pasarán a la Corte de España a poner en las reales manos del Señor Don Fernando VII copia de este tratado y exposición que le acompañará, para que sirva a S.M. de antecedente mientras las Cortes le ofrecen la corona con todas las formalidades y garantías que asunto de tanta importancia exige, y suplican a S.M. que en el caso del artículo III, se digne noticiarlo a los Serenísimos Señores infantes llamados en el mismo artículo por el orden que en el se nombran, interponiendo su benigno influjo para que sea una persona de las señaladas de su augusta casa la que venga a este Imperio, por lo que se interesa en ello la prosperidad de ambas naciones, y por la satisfacción que recibirán los mexicanos en añadir este vínculo a los demás de amistad con que podrán y quieren unirse a los españoles.
VI. Se nombrará inmediatamente, conforme al espíritu del Plan de Iguala, una junta compuesta de los primeros hombres del Imperio por sus virtudes, por sus destinos, por sus fortunas, representación y concepto, de aquellos que están designados por la opinión general, cuyo número sea bastante considerable para que la reunión de luces asegure el acierto en sus determinaciones, que serán emanaciones de la autoridad y facultades que les concedan los artículos siguientes.
VII. La junta de que trata el artículo anterior, se llamará Junta provisional gubernativa.
VIII. Será individuo de la Junta provisional de gobierno el teniente general don Juan de O'Donojú, en consideración a la conveniencia de que una persona de su clase tenga una parte activa e inmediata en el gobierno, y de que es indispensable omitir algunas de las que estaban señaladas en el expresado plan en conformidad de su mismo espíritu.
IX. La Junta provisional de gobierno tendrá un presidente nombrado por ella misma, y cuya elección recaerá en uno de los individuos de su seno o fuera de él, que reúna la pluralidad absoluta de sufragios, lo que si en la primera votación no se verificase, se procederá a segundo escrutinio entrando en él los dos que hayan obtenido más votos.
X. El primer paso de la Junta provisional de gobierno será hacer un manifiesto al público de su instalación y motivos que la reunieron, con las demás explicaciones que considere convenientes para ilustrar al pueblo sobre sus intereses y modo de proceder en la elección de diputados a Cortes, de que se hablará después.
XI. La Junta provisional de gobierno nombrará, en seguida de la elección de su presidente, una regencia compuesta de tres personas de su seno o fuera de él, en quien resida el poder ejecutivo y que gobierne en nombre del monarca, hasta que este empuñe el cetro del Imperio.
XII. Instalada la Junta provisional gobernará interinamente conforme a las leyes vigentes en todo lo que no se oponga al Plan de Iguala, y mientras las Cortes formen la constitución del Estado.
XIII. La regencia, inmediatamente después de nombrada, procederá a la convocación de Cortes conforme al método que determine la Junta provisional de gobierno, lo que es conforme al espíritu del artículo 24 del citado plan.
XIV. El poder ejecutivo reside en la regencia, el legislativo en las Cortes; pero como ha de mediar algún tiempo antes que éstas se reúnan, para que ambos no recaigan en una misma autoridad, ejercerá la Junta el poder legislativo, primero, para los casos que puedan ocurrir y que no den lugar a esperar la reunión de las Cortes, y entonces procederá de acuerdo con la regencia; segundo, para servir a la regencia de cuerpo auxiliar y consultivo en sus determinaciones.
XV. Toda persona que pertenece a una sociedad, alterado el sistema de gobierno, o pasando el país a poder de otro príncipe, queda en el estado de libertad natural para trasladarse con su fortuna adonde le convenga, sin que haya derecho para privarle de esta libertad, a menos que tenga contraída alguna deuda con la sociedad a que pertenecía por delito, o de otro de los modos que conocen los publicistas: en este caso están los europeos avecindados en Nueva España y los americanos residentes en la península; por consiguiente, serán árbitros a permanecer adoptando esta o aquella patria, o a pedir su pasaporte, que no podrá negárseles, para salir del Imperio en el tiempo que se prefije, llevando o trayendo sus familias y bienes; pero satisfaciendo a la salida por los últimos, los derechos de exportación establecidos o que se establecieren por quien pueda hacerlo.
XVI. No tendrá lugar la anterior alternativa respecto de los empleados públicos o militares que notoriamente son desafectos a la independencia mexicana; sino que estos necesariamente saldrán del Imperio dentro del término que la regencia prescriba, llevando sus intereses y pagando los derechos de que habla el artículo anterior.
XVII. Siendo un obstáculo a la realización de este tratado la ocupación de la capital por las tropas de la península, se hace indispensable vencerlo; pero como el primer jefe del ejército imperial, uniendo sus sentimientos a los de la nación mexicana, desea no conseguirlo con la fuerza, para lo que le sobran recursos, sin embargo del valor y constancia de dichas tropas peninsulares, por falta de medios y arbitrios para sostenerse contra el sistema adoptado por la nación entera, don Juan de O'Donojú se ofrece a emplear su autoridad, para que dichas tropas verifiquen su salida sin efusión de sangre y por una capitulación honrosa.
VILLA DE CÓRDOBA, 24 DE AGOSTO DE 1821.- AGUSTÍN DE ITURBIDE.- JUAN DE O'DONOJÚ.- ES COPIA FIEL DE SU ORIGINAL.- JOSÉ DOMÍNGUEZ.

No hay comentarios: